Después de gobernar un país, de crear un imperio mediático y de ganar 5 Champions con el Milan, Silvio Berlusconi vuelve a la carga en el terreno deportivo con tal de reflotar al Monza. Lo que no esperaban muchos eran las peculiares preferencias del magnate milanés. Descubrámoslas. 


Las pasadas elecciones generales en Italia celebradas el 4 de marzo dejaron varios titulares. Primero, el triunfo del euroescepticismo, siendo el M5S y la Lega las dos formaciones con mayor número de votos. Segundo, el hundimiento del PD, en consconancia con el resto de la socialdemocracia europea, dejando claro a Renzi que su retorno no era deseado. Tercero, la eterna división entre norte y sud, con el M5S venciendo en la parte meridional de la bota y la coalición de centro-derecha (Lega, Forza Italia y Fratelli d’Italia) en el norte. Cuarto, Silvio Berlusconi no ejercerá ningún cargo de responsabilidad pública. Realmente esto no se trataba de una noticia, ya que la sentencia de inhabilitación que pesaba sobre Il Cavaliere ya dejaba claro que no podría presentarse a las elecciones. A sus 81 años, el que fue tres veces Presidente del Consejo de Ministros, vio cómo el partido político que él mismo forjó a principios de los 90 tras el Tangentopoli, Forza Italia, sucumbía dentro de la propia coalición de centro-derecha en favor de la Lega de Salvini. Ni gobierno, ni Senado, ni Cámara de Representantes, ni liderazgo parlamentario.

Pero pese a que su vida política se va apagando poco a poco, es conocido por todos que a Berlusconi le sobran pilas. Con 82 años recién cumplidos, decidió hacerse un regalo de cumpleaños con la adquisición del Monza 1912, equipo que actualmente milita en el grupo B de la Serie C italiana. La idea es repetir una experiencia similar (salvando las distancias) a la que se fraguó en Milán, con Berlusconi como propietario de la entidad y Adriano Galliani, nacido en Monza, como presidente.

Con una población aproximada de 120.000 personas, Monza se sitúa en la región de la Lombardía, no lejos de Milán. Aunque la infraestructura deportiva más mundialmente conocida del municipio sea el circuito de motociclismo y automovilismo, que anualmente celebra los Grandes Premios de cada competición, también cuenta con un equipo de fútbol. Oficialmente Monza 1912, fue fundado en tal año a partir de la fusión de dos equipos, el Pro Italia y el Pro Monza. El equipo siempre ha divagado por las categorías inferiores del fútbol italiano, compaginando sus campañas entre la Serie B y la Serie C.

Hasta aquí todo normal, un magnate octogenario del norte de Italia decide comprar un modesto equipo de fútbol para inyectarle millones y tratar de convertirlo en un equipo competitivo. Pero Silvio Berlusconi no es un magnate octogenario cualquiera. Más allá de la adquisición del club, en declaraciones a la prensa, Don Silvio se mostró tajante en cómo quiere que luzcan sus jugadores a nivel estético. Jóvenes italianos con cero tatuajes, peinados “formales”, nada de barba y prohibidos los pendientes. Además añadió  que quiere que sus jugadores firmen autógrafos de forma decente, no simplemente garabateando, y que pidan disculpas al contrario cuando cometan una infracción.

No podemos meternos en la mente ni en la mano de los jugadores, pero sí podemos analizar su aspecto físico. Por eso, desde Masquefootball, hemos realizado un cuidadoso análisis para ayudar a Berlusconi a configurar su nuevo equipo, analizando los últimos 53 convocados con la Azzurra, la última selección de la sub21 italiana y a la plantilla actual del Monza 1912.

Si tratamos de ver qué jugadores del Monza actual cumplen con tales peticiones estéticas,  deberían ser despedidos, así de primeras, 3 jugadores que no cuentan con pasaporte italiano (2 brasileños y 1 francés). Si seguimos filtrando por barba, pendientes, peinados y tatuajes, vemos cómo nos quedan 12 jugadores. Pero a estos, hemos de restarle 2cedidos, por lo que finalmente, nos quedamos con 10 jugadores de los 27 iniciales:

Luca Giudici

 

  • Porteros: Sommariva
  • Defensas: Negro, Caverzasi, Tentardini, y Andreolli
  • Centrocampistas: Guidetti, Barba
  • Delanteros: Giudici, D’Errico y Longo

Con 10 jugadores no se puede ni formar un equipo titular, por ello analizaremos los convocados con la Azzurra, a ver si algún jugador podría ser tentado por Berlusconi una vez el Monza ascendiera a Serie A.

Federico Chiesa 

 

Si nos ponemos a analizar la convocatoria más reciente de Mancini, veremos que con las estrictas normas que aspira a imponer Berlusconi, solamente 3 jugadores serían susceptibles de jugar en su equipo: Alessio Cragno, portero del Cagliari; Giacomo Bonaventura, del Milan; y Federico Chiesa, extremo de la Fiorentina. Si ampliáramos la lista hasta los 53 nombres que han sido convocados con Italia en el último año, solamente Mattia Caldara, del Milan, podría optar a jugar en el Monza.

Otro interrogante sería qué hacer con aquellos jugadores que no cuentan con un origen plenamente italiano: Jorginho, Ogbonna o Éder no lucen tatuajes, ni barbas, ni peinados estridentes, no obstante, su color de piel, su apellido y su procedencia étnica podrían constituir otra barrera, y más sabiendo en qué espacio político compiten Forza Italia e Il Cavaliere.

Por ahora, 14 jugadores. Probemos suerte con la última convocatoria de la sub-21.

  • Defensas: Filippo Romagna (Cagliari).
  • Centrocampistas: Matteo Pessina, originario de Monza y jugó en el primer equipo (Atalanta); Gaetano Castrovilli (Cremonese).
  • Delanteros: Andrea Favilli (Genoa); Riccardo Orsolini (Bologna); Luca Vido (Perugia); Federico Bonazzoli (Padova); Simone Edera (Torino).

Contamos pues con 22 jugadores en total, de entre más de 100, con los que podría contar Berlusconi.

Filippo Romagna

Parece más difícil la hazaña de encontrar jugadores sin barba ni tatuajes que la de encontrar jugadores vascos para el Athletic. Vemos que la defensa flaquea en cuanto a efectivos, y también los porteros, aunque perfectamente se podría incluir a Alex Meret (Napoli) como guardameta suplente de Cragno en un hipotético Super Monza italiano.

 

Actualmente y tras 5 jornadas, el Monza se sitúa en la tercera plaza del grupo B, lo que le daría el derecho de jugar el playoff de ascenso a Serie B. Si el equipo lograra la promoción de la categoría, supondría una bocanada de aire fresco para que los nuevos dirigentes se esforzaran todavía un poco más en la adquisición de talentos estéticamente impolutos.

Veremos si Berlusconi mantiene su promesa o simplemente lo utiliza como eslógan. Su carisma y verborrea le sirvió para gobernar un país en tres etapas distintas, pero para jugar al fútbol se necesita más que una cara bonita y una piel libre de tinta. Pronto se acercan las elecciones al Parlamento Europeo, y el bueno de Silvio no ha desechado la opción de presentarse como cabeza de lista por Forza Italia. Las encuestas no son muy alentadoras, pero de Il Cavaliere podemos esperar cualquier cosa con tal de ganar popularidad.

 

No sabemos cuán estricto será con sus caprichos, tampoco cómo le irá al Monza, de lo único que estamos seguros es que su afán de protagonismo y liderazgo no disminuirán ni un ápice en su enésima aventura. Y es que Berlusconi no necesita motivación externa, ya que cómo él mismo dijo una vez: Yo gano siempre, estoy condenado a vencer.