Tras terminar séptimo la pasada campaña, el Atalanta de Gasperini aspira a mantener el nivel ofrecido en Serie A, con más presión tras la prematura eliminación de la Europa League.


Roma es la ciudad eterna. Es el bullicio de los turistas amontonándose a las puertas del Coliseo, es la fe de los fieles en la Ciudad del Vaticano y es la sede de un sistema político que no entiende de estabilidad. Roma es ésto y mucho más, pero Roma no lo es todo, Roma no tira del carro, Roma no es capaz de sostener entero a un país con un 130% de deuda sobre el PIB. Roma necesita al norte.

Es ahí dónde encontramos Lombardía, la región más poblada de Italia con 10M de habitantes, el PIB per cápita más elevado del país y considerada uno de los 4 motores de Europa por su alto desarrollo industrial. Gobernada por la Lega, la región destaca más por su belleza natural que no la urbana, siendo la región que cuenta con lagos como el Como o el Garda.
Milán, la capital, es el núcleo central del desarrollo lombardo: el Duomo, la Fashion Week, y el fútbol, siempre el fútbol. El Giuseppe Meazza o San Siro, Inter o Milan, neroazzurri o rossoneri, ambos combinan para 10 Champions League, conformando no sólo uno de los derbis más igualados del panorama europeo, sino a dos grandes equipos de talla internacional.
No obstante, ninguno de ellos atraviesa su mejor momento. La hegemonía de los vecinos piamonteses y el resurgir de Nápoles, Lazio y Roma ha provocado que deban sudar más de lo históricamente necesario para alcanzar plazas europeas, y aquí les ha salido un nuevo competidor, a escasos 45 minutos en coche, el Atalanta de Bérgamo.

Tras el sorprendente 4º puesto obtenido en 2017, los hombres de Gasperini volvieron a colarse en Europa League tras finalizar séptimos la temporada anterior.

¿Pero por qué este buen nivel? ¿Cómo juega el Atalanta?¿Dispone aún de armas para realizar otra notoria actuación disputando 3 competiciones? Descubramos las claves:

La Formación

 Gasperini apuesta claramente por un 3-4-2-1, con tres centrales entre los que combina robustez y agilidad, con dos carrileros muy abiertos adueñándose de las bandas, un centro del campo más creativo y técnico que no físico y 3 claras referencias ofensivas, con 1 punta fijo y dos “escuderos” con más libertad de movimientos.

 

Bailando con el Papu

Alejandro “Papu” Gómez, el capitán, la referencia, el 10 del equipo. Todo el fútbol ofensivo pasa y debe pasar por los pies del argentino. Su velocidad en el arranque y la calidad del regate lo convierten en el jugador más desequilibrante de la plantilla. Se sirve tanto de conducción como de pases de tiralíneas para romper las defensas rivales, aportando por igual goles y asistencias. Aunque oficialmente un segundo delantero tirado a la izquierda, con Pasalic, Rigoni o Ilicic a la derecha y con Barrow, Cornelius o Zapata haciendo de puntas, la verdad es que su movilidad de centro del campo para arriba es muy amplia. Aunque ya debutante y goleador con la albiceleste, Sampaoli decidió no llevarlo a Rusia. Los aficionados bergamascos seguro que lo agradecen

La versatilidad en el centro

Jugando con dos mediocentros y dos carrileros de largo recorrido podría parecer que simplemente se trata de 2 tipos de jugadores, pero en este Atalanta no hay dos centrocampistas iguales. La columna vertebral seguirá siendo Gosens-Freuler-De Roon-Hateboer. Gosens es el mejor aliado del Papu en la izquierda, zurdo y veloz, el alemán se encarga de combinar con el crack argentino y abrirle espacios, a la vez que debe cubrirle las espaldas cuando a éste le cuesta recuperar la posición en defensa. Hateboer, por su parte, es el dueño y señor de la banda derecha, un todoterreno menos técnico pero más físico que Gosens, con más recorrido dado que Pasalic e Ilicic suelen caer más hacia el centro. Por su parte, De Roon es la pausa, la contemporización, el jugador lento pero rápido con los pies, hecho que le está valiendo para formar parte de la regenerada selección holandesa. A mi juicio, Freuler es el más polivalente y completo de todos. Combina la rapidez de movimientos de un interior con la calidad del mediocentro a dos toques y la capacidad de dar el pase final de un mediapunta.

El Candado

que el Atalanta terminara como el 5º equipo menos goleado de la Serie A, encajando menos de 40 goles en 38 jornadas supone un mérito grupal, pero de entre el colectivo, destaca la figura de Rafael Toloi. Brasileño de 27 años, tras un paso efímero por la Roma en 2014, ha conseguido asentarse en Europa como zaguero neroazzurri. Destaca principalmente por su juego aéreo, pero también la rápida anticipación y una salida de balón más que decente, siendo la opción favorita para intentar conectar con De Roon y compañía en el centro.

¿Será suficiente para mantener el nivel observado las últimas campañas? ¿Podán asentarse como un equipo de plaza europea por tercer año consecutivo?

Por ahora sólo podemos afirmar una cosa, que en Lombardía, tres no son multitud.

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