Los tópicos asoman la cabeza cada vez que se habla sobre política y fútbol, los dos temas por antonomasia de este país. De los futbolistas, se dice que sólo sirven para dar patadas al balón, y de los políticos que están dispuestos a contar cualquier  mentira con tal de hacerse con el poder. Giorgio Chiellini, capitán de la Juventus de Turín, hace poco más de un año rompió el guión que siguen la mayoría de sus compañeros de profesión, y el recuerdo de su actividad académica contrasta con la practicada por algunos de los políticos de España


En el mundo del fútbol, el defensa italiano, aunque ha mejorado su relación con el balón durante los últimos años, se caracteriza por su contundencia y rigor táctico, cualidades que le han llevado a luchar en lo más alto del deporte rey. Presenta pues, la vertiente más guerrera del futbolista, que se complementa a la perfección con su aspecto físico macarra: 1,87 m, rapado, de facciones angulosas, y con una nariz descomunal, que resalta exponencialmente cualquier expresión en su rostro. A primera vista, Giorgio Chiellini es el tipo con el que evitarías topar con su mirada a altas horas de la madrugada, el guardaespaldas que contrataría el presidente del Gobierno , el oficinista estadounidense que hubiera peleado a muerte en el mítico sótano de El Club de la Lucha. Si me lo permiten, utilizaré otro tópico sin que sirva de precedente: a veces las apariencias engañan.

Miércoles, 5 de abril de 2017. A los 31 años de edad, Giorgio Chiellini recibe en la Universidad de Turín el diploma que le condecoró como Doctor en Economía, gracias a su tesis “El modelo de negocio de la Juventus FC desde un punto de referencia internacional”. Su estudio representa la corriente de aire fresco que acompaña a los bianconeros desde hace 8 años, con la entrada de la joven bicefalia en los despachos del club: Andrea Agnelli (42 años) como presidente  y Pavel Nedved (46 años) como vicepresidente.

Doctor Chiellini, entre fútbol y libros

Doctor Chilinini

 

Desde entonces, la Juve ha coleccionado 7 Scudettos , 4 Copas de Italia, y 3 Supercopas Italianas, además de llegar en dos ocasiones a la final de la Champions League. Los éxitos a nivel deportivo, han ido acompañados de una gestión económica excelente. Actualmente, los despachos bianconeri centran sus esfuerzos en promover un crecimiento económico y deportivo que se aleje de las malas artes ejercidas durante el Calciopoli, el escándalo que hace 15 años obligó al primer equipo a jugar en la Serie B. Los ingresos en un valor de €1.250 M provenientes de  acuerdos comerciales con Adidas, Allianz, Jeep, Cygames y Paddy Power Betfafair, han llevado a la Juventus a ser el noveno club más valioso del mundo.

En esta línea, Giorgio Chiellini, mediante su tesis, dota de prestigio al club, exponiendo la renovación del modelo económico y deportivo y contribuyendo a lavar su imagen , que quedó muy dañada en el Calciopoli. El capitán bianconero, lejos de gastar su tiempo libre jugando a la play , paseando al perro o haciendo directos en Instagram, ha estado estudiando. Tal y como  exponía él mismo en el auditorio, ”han sido 10 años de fútbol y libros, la tesis ha sido y es para mi como ganar la Copa de Europa”. Nos encontramos pues con un jugador diferente, que se ha  despegado la etiqueta de “improductivo” que llevan los futbolistas cuando dejan de dar patadas al balón.  Al mismo tiempo, con su trabajo, ha abofeteado  a una  parte de otro famoso gremio: el de los políticos , concretamente los españoles, que se han encargado durante los últimos meses de preservar su fama de corruptos al obtener títulos académicos de forma fraudulenta.

Cristina Cifuentes obtuvo su título de máster falsificando las notas“, “Dimite Carmen Montón, por el escándalo del máster“,  “Pablo Casado aprobó su máster sin saber quiénes eran sus profesores y sin hablar jamás con ellos“. La ola de irregularidades en los másteres de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, la exministra de Sanidad y el actual líder del PP han ocupado las portadas de los principales periódicos del país y han captado  gran  parte de la atención pública durante los últimos meses. Tal y como expone el Barómetro de septiembre 2018 del CIS la insatisfacción política ha aumentado respecto el año anterior y la corrupción y el fraude son los  problemas que más preocupan a los ciudadanos españoles sólo por detrás del paro. Pensar que  ” los casos máster” han tenido mucho que ver, no parece  disparatado. Al mismo tiempo, ha habido un drástico desprestigio hacia los títulos posgrado: “políticos y directivos optan por no incluir en sus currículos los posgrados que cursan para que  la opinión pública no crea que se los han regalado”, titulaba recientemente El País.

Ciertamente, pensar que los futbolistas son inútiles fuera del terreno de juego y que los políticos mienten por naturaleza, puede parecer una falacia. Pero nadie puede negar que “los casos máster” han repercutido negativamente sobre la imagen de los políticos españoles y que el doctorado de Giorgio Chiellini rompe con el tópico por su lícita participación  en una carrera universitaria y obtención posterior del doctorado. En este sentido, por lo que se refiere al mundo del fútbol, podemos encontrar varios futbolistas de élite que han cursado carreras universitarias. Robert Lewandowski, por ejemplo, está graduado en Educación Física y del Deporte,  Juan Mata, por su parte, ha estudiado INEF y Marketing, y Gerard Piqué ha terminado exitosamente un máster sobre ” el negocio del entretenimiento, medios y deportes” en la prestigiosa Universidad de Harvard. Pero fíjense que ninguno de ellos puede presumir en su currículum de ser Doctor. Por esta razón, y considerando que los títulos posgrado han sido desprestigiados a raíz de los recientes ”casos máster”, aprovecho para rendir homenaje a Giorgio Chiellini, que demostró ser mucho más que un futbolista, logrando  una tesis doctoral, entre partidos, entrenos, ruedas de prensa y sin fraudulencias.

¡Bravo Doctor Chiello!

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