El “Viva er Betis manque pierda” viene desde la década de los 40 del siglo pasado. El equipo verdiblanco militaba por aquel entonces en la Tercera División (no había aún Segunda B) del Fútbol español. Había descendido en la campaña 1946-1947 al quedar último clasificado en Segunda División, sumó sólo 20 puntos, uno menos que Baracaldo, Santander y Zaragoza, que sí lograron salvarse. Ese punto “maldito” sería recordado mucho tiempo por el beticismo ya que supuso el comienzo de un periplo por los campos de Tercera que duró siete años.

En la temporada 1.953-1.954 el Betis realizó un gran esfuerzo para incorporar a jugadores vascos a su plantilla, como Gabilondo, Cifuentes, Moruca o Marcos Martín. La plantilla estaba formada por 21 jugadores, entre los que destacaron, además de los fichajes, los canteranos Portu y Peñafuerte (que procedían del Juventud Balompié que entrenaba Pepe Varela), Sabino Barinaga, ex del Real Madrid que se incorporó procedente de la Real Sociedad ya iniciada la temporada y Antonio Aumesquet, un fino y “científico” jugador sevillano que había militado la temporada anterior a las órdenes de Helenio Herrera en el Málaga.

El zapatero de aquellos futbolistas fue Pepe Corral que hacía las botas de tacos a mano, a medida de los jugadores, con costuras y tejidos diferentes a lo habitual en la época y que daban más flexibilidad al calzado. Todo un lujo para aquellos tiempos.

El grupo VI de Tercera División estaba compuesto por equipos como el San Fernando, Ceuta, Iliturgi, Úbeda, etc. Debutó el Betis ante el Martos (Jaén) con victoria por 5-4.

En la crónica del ABC del martes 29 de septiembre de 1.953, A. de los Santos relata “el auténtico curso de buen fútbol” que dio el Betis en Algeciras, en la tercera jornada de Liga. Además escribe que los medios “Oscar-Aumesquet” fueron las auténticas figuras del encuentro que “impulsaron una y otra vez a un ataque pródigo en el remate”. Como no había cambios, una lesión en los minutos finales del medio Aumesquet le obligó a colocarse de extremo y esto “restó coordinación a las líneas”.

En Cádiz, en el campo de la Mirandilla, dos años antes de que se inaugurara el Ramón de Carranza, el Betis perdió 2-0. Luego, en la quinta jornada, el Betis ganaba en casa al Ceuta por 1-0 en un duro partido con “brotes de violencia, que aumentaron y originaron el recrudecimiento de la lesión de Aumesquet y con ello decaía el interés del encuentro”.  Al Almería venció el Betis por 1-0, lo que subía al equipo de Heliópolis al segundo puesto tras el Cádiz. Tras el empate en Los Carmenes de Granada y la victoria en casa contra el Úbeda el Betis se coloca líder, puesto que ya no abandona en lo que resta de temporada. Entrenados por el ex-jugador Gómez, los futbolistas verdiblancos cogen la confianza suficiente para mantenerse en ese primer lugar y volver a la División de Plata. El presidente del club, el coriano Manuel Ruiz Rodríguez aseguraba que ese año no se le podía escapar el ascenso, como así finalmente sucedió nada menos que cuatro jornadas antes de que acabase la liga. El Betis sumaba 57 puntos, 9 más que el San Fernando, segundo y 12 más que el Cádiz, tercero.

En el último partido de la temporada, el viejo estadio de Heliopolis fue toda una fiesta. Se lanzaron puros desde la grada y los jugadores fueron agasajados por los aficionados. La fiesta continuó en el hotel La Rábida de Sevilla.

Para el recuerdo queda el cuadro que realizó Olmedo con el escudo del Betis en el centro, la Giralda a la izquierda, la Torre del Oro a la derecha y las fotos de los jugadores que protagonizaron el ascenso a Segunda División tras siete años de penurias deportivas y económicas.

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