Fernando Redondo “El Príncipe”

Se dice que hay dos tipos de fútbol, el práctico y el elegante, dos estilos efectivos aptos para artistas, un arte que solo ha estado y estará al alcance de magos del balón; siempre saldrán fascinadores con maestría, pero como Fernando Redondo “El Príncipe”, ninguno.

El balompié ha cautivado a miles de niños en los cuales me incluyo, siempre seremos críos gracias a las secuelas de varias añoranzas. Cada uno tiene su propio héroe, siempre dentro del tiempo juvenil que nos ha tocado vivir, da igual que existan Cristianos Ronaldos o Lioneles Messis, el “semidiós” eternamente será aquel que nos empezó a maravillar corriendo detrás de una pelota.

 

 

Foto: Inédita; Redondo en un Tenerife - Bilbao

Foto: Inédita; Redondo en un Tenerife – Bilbao

 

Era el mediocentro puro, un cinco, el desaparecido líbero, una demarcación que construía, engranaba, recuperaba, atacaba y destruía. La mejor forma de asumir la iniciativa del juego durante todo el partido es a través del talento, ya lo decía Jorge Valdano, “la mediocridad va en contra de la grandeza”; la representación de casi todas las cosas que “El Poeta” buscaba en un jugador: Talento, técnica, autoridad, personalidad y una desbordada autoestima, la encontraría en Fernando Carlos Redondo.

 

 

Foto: Archivo, Redondo

Foto: Archivo, Redondo

 

La “chulería” destacaba en sus calentamientos pre-partidos al usar tenis (zapatillas) en vez de botas, llamaba la atención de toda la grada, ya no solo por sus deportivas, era un verdadero espectáculo verlo calentar, el esférico era parte de sus extremidades, lo tenía adiestrado.

Cuando sacaba el portero rival, Redondo era el primero en enfrentarse a la lucha aérea, cuando el oponente conseguía desbordar por fuera, acudía al espacio de los centrales para cubrir sus salidas a las bandas. Cuando el CD Tenerife recuperaba la pelota, exponía los caminos. Cada vez que daba un pase era como si le dijera a los compañeros; “Inténtalo, y si no puedes vuelve que me encuentras”. Cuando le salían uno, dos, tres contrincantes, sus compañeros no lo apoyaban, se desmarcaban, “El Príncipe” era capaz de hacer regates imposibles.

 

Foto: Inédita; Redondo en una presentación del CD Tenerife

Foto: Inédita; Redondo en una presentación del CD Tenerife

 

El mejor mediocentro que han visto mis ojos sin ninguna duda, ni necesitaba, ni quería compañeros en la medular, se decía “que le estorbaban”, Fernando Carlos Redondo, “EL PRÍNCIPE´´.

 

Escrito por Pablo Jacob Hernández
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