Se cumplen 20 años desde que ABA Sport, una marca de ropa deportiva mexicana, decidió implementar en la camiseta de la selección Tricolor un aspecto que no dejaría indiferente a nadie.


Llegaba 1998 a México con una situación económica de lo más preocupante. La devaluación del valor del petróleo junto a la inflación respecto a los bienes y servicios públicos dejaba en una posición delicada a la población mexicana. La ciudadanía necesitaba de algún modo encontrar una vía de escape que les ayudase a sobreponerse a la complicada coyuntura a la que se enfrentaban. Esa luz al final del túnel se encontraba en el Mundial que se disputaría ese mismo año en Francia. La Tricolor debía darlo todo en el Mundial ya que eran conscientes de las circunstancias que envolvían al país. La indumentaria sería un factor diferencial en esta ocasión.

Desde los inicios, México había adoptado una vestimenta que no iba más allá de un fondo verde acompañado de franjas blancas y rojas, representando así los colores de la bandera mexicana. Esta vez se quiso dar un paso hacia delante, lograr una mayor unidad entre Selección y población. El método que se utilizó, establecer la identidad y creencias de la ciudadanía mexicana en la TricolorABA Sport quiso proyectar al mundo uno de los pilares de la sociedad mexicana: su cultura azteca.

Parte central de la Piedra del Sol

Esta cultura tiene en su cúspide la comúnmente llamada Piedra del Sol o Calendario Azteca. En ambos casos se consideran inexactas dichas denominaciones. Realmente esta figura hace referencia a la conmemoración de una fecha específica. Cada 52 años se celebraba el nacimiento de Tonatiuh (Dios del Sol), quien era considerado un ser todopoderoso y la fuente primigenia de la vida. En 1479, según la cronología mexicana, se cumplía este ciclo y como consecuencia, los aztecas decidieron dejar grabado en una piedra los movimientos cósmicos y astrales que habían dado lugar durante ese año tan especial.  En definitiva, la piedra representa la petrificación de la fecha en que se cumplía el ciclo de 52 años por el nacimiento del Dios del Sol.

Dorsal del delantero Cuauhtémoc Blanco

Después de la Guerra de Conquista que se llevó a cabo entre 1517 y 1521 por parte de los españoles y el imperio azteca, los castellanos, en su voluntad de hacer desaparecer la cultura azteca, destruyeron y ocultaron simbologías de esta última. Como consecuencia, la piedra fue enterrada y no fue hasta 1790 que se encontró en la Plaza de Armas de la ciudad de México.

Dicho descubrimiento fue uno de los hallazgos más importantes en cuanto a lo que conocemos sobre la cultura azteca. Por ese motivo, ABA Sport consideró que no había mejor modo para establecer la identidad azteca en la selección que implementando la petrificación en la camiseta de la Tricolor.

Pese al aura que envolvía al conjunto mexicano, la selección liderada por Manuel Lapuente no pudo superar los octavos de final. Su rival, Alemania, logró sobreponerse al 0-1 inicial establecido por Luis Hernández, dejando fuera a los aztecas por un ajustado 2-1. México se despedía de una Copa del Mundo en octavos de final por segunda vez consecutiva.

Sin embargo, tanto la estética de la camiseta, como la historia que se encuentra detrás de la misma, será recordada como una de las vestimentas  más especiales que se han visto en las últimas décadas.