Eloi Amagat debuta en Primera con el Girona cerrando así el círculo tras jugar en Tercera, Segunda B y Segunda A

¿Quién es Eloi Amagat?

Escribir sobre Eloi Amagat es hacerlo sobre el pasado reciente del Girona. Su romance empezó a gestarse en 2004, cuando el Girona contrató los servicios de un joven de 19 años. Sin embargo, sendas cesiones a Palafrugell (Tercera) y Gavà (Tercera) postergaron el sueño del por aquél entonces inexperto futbolista de triunfar en el equipo de su ciudad natal.

Gracias a sus notables actuaciones en el Gavà, junto con el cual logró el ascenso a Segunda B, el Girona apostó por él definitivamente. La 2007-2008 parecía ser la temporada de Eloi, jugando hasta 23 partidos de rojiblanco y acumulando otro ascenso de categoría, aunque esta vez a la Segunda A.

Pero la permanencia en el club de su vida seguía siendo un sueño aún por hacerse realidad. Eloi acumularía otra cesión en su currículum, en esta ocasión al Lorca Deportiva, que en la 2008-2009 deambulaba por la Segunda B. Su privilegiada zurda no fue suficiente para que el Lorca lograra el ascenso, a pesar de clasificarse para puestos de promoción.

Finalizada su enésima cesión, Eloi se citaba de nuevo con el Girona. Cristóbal Parralo, técnico del club en aquel momento, frustró de nuevo su ilusión por hacer historia en el club. Aunque esta vez de forma más traumática: rescindiendo su contrato. Toda cesión pasada parecía tener mejor sabor al lado de este episodio, pero el mediocentro gerundense seguía empeñado en demostrar su valía por el Girona.

Pocas semanas después de inaugurarse la 2009-2010, el Llagostera lo incorporó en sus filas para jugar en Tercera. Pese a la proximidad geográfica con su Girona natal, sus dos primeras temporadas parecían alejarlo de un hipotético retorno. Sin apenas poder completar un solo partido, el Llagostera logró el ascenso a la Segunda B, categoría que le devolvería la esperanza. Y es que en la 2011-2012 lograría disputar la friolera de 35 partidos, el mayor número de encuentros en una temporada hasta la fecha, además de conseguir un meritorio quinto puesto en la categoría de bronce.

Eloi en las filas del Llagostera / Foto: Vavel.com

Eloi en las filas del Llagostera / Foto: Vavel.com

Tras dicha sucesión de altos y bajos, el Girona llamó de nuevo a su puerta. “Esta es la mía” debió pensar el gerundense. Eloi había llegado para quedarse, y su primera temporada parecía confirmarlo: de la mano de Rubí (entonces técnico del Girona) participó en 21 partidos, contribuyendo a la obtención del segundo puesto en la categoría. Sin embargo, la 2012-13 dio una de cal y otra de arena a la futura leyenda del club: si bien en lo personal completó notables actuaciones, su equipo acabaría hincando el diente ante el Almería en la promoción de ascenso a Primera. Eloi vivía en sus propias carnes el primer drama con el club de su vida.

El inicio de la siguiente campaña confirmó que el Girona se abonaba al género dramático. El decorado no invitaba al optimismo, dado que el club acababa de presentar concurso de acreedores y, en lo deportivo, no lograba despegarse de los puestos de descenso. Sin embargo, tuvo lugar un acontecimiento que permitió que la historia del club cambiará el drama por la epopeya. La llegada de Machín (actual entrenador del Girona) en el ecuador de la temporada evocaba el recuerdo de la Ilíada: una hazaña legendaria protagonizada por un personaje heroico. Tras nada más y nada menos que 23 semanas consecutivas en las catacumbas de la tabla, el Girona agarró la permanencia en la última jornada. Los 36 partidos jugados por Eloi se antojaron clave para la consecución de tal hazaña. El aterrizaje de Machín fue el aliado perfecto para conseguir su tan ansiada estabilidad en el club.

El estreno de la temporada 2014-2015 parecía emular una segunda entrega de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Si bien la pasada temporada la personalidad del señor Hyde se apoderó del conjunto catalán, en la presente no se quitó la bata de laboratorio del doctor Jekyll. El papel del mediocentro, aunque ligeramente más discreto que en la pasada campaña (jugó 29 partidos), volvió a ser indispensable para que el Girona lograra su mejor temporada en la categoría de plata con 82 puntos, además de erigirse con el honor de ser el mejor visitante de Segunda A. Sin embargo, Eloi volvió a vivir un giro dramático de los acontecimientos: se celebraba la última jornada en Montilivi frente al Lugo. Una victoria era suficiente para lograr el ascenso directo a la máxima categoría del fútbol español, pero en los últimos minutos el sueño de Eloi y de todos los presentes se desvaneció por completo con el empate de los gallegos. A pesar del tremendo revés, Eloi y los suyos seguían con posibilidades de ascender. La promoción les deparó un enfrentamiento frente al Zaragoza, y el 0-3 de la ida en La Romareda permitía recobrar los ánimos de los gerundenses. Sin embargo, de forma inexplicable, Montilivi contempló la desidia de sus jugadores que, aun con el trauma de Lugo en la cabeza, encajaron un 0-4 demoledor. Adiós definitivo al ascenso. Eloi encajaba su segunda frustración por ascender a la categoría de oro.

La campaña que sucedió a la anterior parecía ser un calco, aunque con matices. El Girona, sin lograr los estratosféricos números de la 2014-2015, logró clasificarse de nuevo para la promoción de ascenso, siendo un habitual ya en los últimos años. Además, la participación de Eloi seguía una proyección negativa ya que disputó 26 partidos con el cuadro de Machín. El Zaragoza de antaño se intercambió por el Córdoba, aunque en esta ocasión el devenir del equipo correría distinta fortuna: una agónica prórroga en Montilivi daría el pase de los gerundenses a la segunda y definitiva ronda de playoff por el ascenso. El Girona y Eloi se encontraban ante una nueva oportunidad para dejar atrás viejas tragedias y empezar a escribir páginas doradas para la historia del club. El Osasuna sería el encargado de dirimir si el combinado de Machín estaba listo para su cita con el estrellato de Primera. Sin embargo, la mayor experiencia de los navarros hizo permanecer al Girona en el statu quo. Tercer ascenso del Girona… y de Eloi, que no pudo corroborar la harta conocida máxima de “a la tercera va a la vencida”.

El presente del club se acerca, si bien este no puede ser comprendido sin contarse antes lo sucedido en la 2016-2017. Con la frustración de los tres ascensos en los últimos cuatro años pesando cual losa sobre las espaldas de Eloi y el club de su vida, se hacía difícil pensar que el estado anímico estuviera en condiciones para lograr semejante hazaña en la presente campaña. Sin embargo, con el transcurso de las jornadas Montilivi volvía a respirar cierto optimismo. En el tramo final, el Girona ocupaba la segunda posición, que otorgaba el privilegio del ascenso directo Tan solo era preciso lograr un empate (como mínimo) ante el Zaragoza en la última jornada para espantar los fantasmas del pasado. Ambas escuadras parecieron firmar un pacto de no agresión, y el marcador de Montilivi se quedó sin registrar ningún tanto, pero sí un ascenso a la categoría dorada del fútbol español que pasó a los anales de la historia del club. Club del cual Eloi ya se erigía como estandarte. Si bien su participación siguió trazando una trayectoria descendente (apenas jugó 16 partidos), el brazalete de capitán le hacía sospechoso de ser una de las vacas sagradas del club.

Sin más tiempo para celebraciones, la 2017-2018 reunía todos los ingredientes para ser histórica. El modesto Girona, que parecía que fue ayer cuando militaba en Tercera, se codeaba ahora con los colosos del fútbol español. Y por si los gramos de proeza no fueran suficientes para contentar el apetito de su afición, ver que la presente temporada estaba asentando al Girona como equipo revelación parecía definitivo. Si en el pasado coqueteaba con los puestos de ascenso o descenso de categoría, en el presente lo hacía con los puestos que dan acceso a Europa. Sin embargo, la guinda del pastel aún estaba por llegar. A mediados de febrero, el Girona recibía en casa a otra de las revelaciones del campeonato: el Leganés. Corría el minuto 85 de partido, y el 3-0 en el luminoso hacía prever otra victoria para los gerundenses. Machín optó por dar descanso a Borja García, pieza clave del sistema. Pero esa no era la noticia. Eloi, vestido de corto, estaba a punto de pisar por enésima vez el verde de Montilivi que, al verle hacer su primera carrera, le dedicó una sentida ovación. El círculo se cerró entonces: tras jugar en Tercera, Segunda B i Segunda A con el Girona, el mediocentro gerundense debuta en Primera. A pesar de que el pasado verano se le comunicó que iba a disponer de pocos minutos, se apresuró a informar a su representante que no entraba en sus planes abandonar el club. Y parece que momentos como el que vivió aquél 16 de febrero reafirmaron su decisión. 

 

Escribir sobre Eloi Amagat es hacerlo sobre el pasado reciente del Girona. Examinar su trayectoria es examinar la frustración de un equipo al vérsele negado hasta tres veces en cuatro años el ascenso a Primera. Y su debut en la máxima categoría del fútbol español parece cerrar con broche de oro su empecinamiento por hacer historia en el club de sus amores. Después de viajar desde las catacumbas de Tercera hasta el estrellato de Primera, Eloi Amagat ha visto cumplido su sueño de alzarse como leyenda viva de su Girona.

Fotografía: Pere Punti – Mundo deportivo

Articulo de Albert Postils

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