Muchos futbolistas reinan en los estadios, fuera de ellos pocos.

En las calles, en los bares, en las peñas, que es dónde de verdad importa el fútbol, sólo se recuerdan a unos pocos elegidos. Son los que no cambiaron el club de su vida por otro que le prometía más fama, los que no traicionaron su escudo por la promesa de ganar títulos o los que no abandonaron su ciudad para ganar más dinero. Hay que estar hecho de una pasta especial para desarrollar toda tu trayectoria profesional en un mismo equipo de fútbol, lamentablemente estos jugadores tan especiales se están extinguiendo. 

Francesco Totti es uno de ellos. Il Capitano, como lo conocen en Roma, disputó 785 partidos en los que marcó 307 goles durante los veinte años que defendió la camiseta giallorossa. Es todo un símbolo en su ciudad de la que no se quiso marchar nunca, aun a sabiendas de que no ganaría ni tanto dinero ni tantos títulos como en otros clubes más famosos que habían realizado grandes ofertas por él. El pasado verano se despidió ante un estadio desolado por la pérdida de su capitán, de su símbolo. Totti es la Roma. Y eso es muchísimo más difícil que conseguir que cualquier otro título.

Totti, celebra un gol con rabia.

Totti, celebra un gol con rabia.

 

Garra, entrega, profesionalidad, valores… Todas estas palabras vienen a la mente cuando se habla de Carles Puyol. Debutó con el FC Barcelona el 2 de Octubre de 1999 y desde ese día hasta su retirada, 15 años después, no vistió otra camiseta que no fuera la blaugrana. Su presencia y coraje le hicieron llegar a ser uno de los mejores defensas del mundo, además de su palmarés que tanto a nivel de clubes como a nivel de selecciones es admirable. Fue uno de los capitanes más queridos por la afición culé debido a su liderazgo y ética de trabajo. Nunca daba un balón por perdido y se dejaba hasta la última gota de sudor en cada minuto de partido. Siempre fue un ejemplo para sus compañeros dentro y fuera del campo.

Puyol animando al equipo.

Puyol animando al equipo.

 

Para ningún apasionado al fútbol de mi generación tendría sentido el Manchester United sin Ryan Giggs. Este galés es una leyenda de los Reds Devils, no en vano es el jugador más laureado en la historia del fútbol inglés. Formo parte de una famosa y exitosa camada de jugadores conocidos como “The Class of ’92” en la que se encontraban futbolistas tan icónicos como David Beckham, Nicky Butt, Paul Scholes o los hermanos Phil y Gary Neville. Jugó 24 temporadas en el club, en las que disputo más de novecientos veinte partidos. Además llegó a entrenar al equipo en la última etapa de su carrera. Poseía un gran talento, desborde, disparo y velocidad; características que le sirvieron para enamorar a la grada de Old Trafford durante tanto tiempo.

Giggs celebrando una victoria.

Giggs celebrando una victoria.

Estas tres leyendas merecen el respeto y admiración de todos los aficionados al fútbol, dedicaron toda su vida deportiva a defender el equipo al que amaban. Pasarán los años y nadie conseguirá borrar sus nombres, que están escritos con letras de oro en la historia de sus clubes.