La magia, la potencia, la elegancia, la garra, la perseverancia y, sobre todo, la calidad. Así se resume lo que hicieron de estos jugadores auténticas bestias. No todos pueden decir que lideraron a sus respectivas selecciones, en la mayoría de sus casos. Su legado permanecerá en el tiempo después de su retirada.

  • Ronaldo de Assis Moreira, La sonrisa del fútbol

Criado en las calles de Porto Alegre, desde pequeño creció en canchas de fútbol sala, por lo que  era normal que el dribbling y el descaro fueran su seña de identidad. Dio al fútbol un toque de alegría. Sus bailes, celebraciones y su magia con el balón en los pies hicieron temblar a los mejores defensas del mundo. Incluso le valió para ser ovacionado por su máximo rival, el Real Madrid. Ronaldinho ofreció su mejor cara en el Fútbol Club Barcelona. En “Can Barça” levantó dos Ligas, dos Supercopas y una Champions. Dinho conquistó también una Copa América, un Mundial y una Confederciones. Su último equipo fue el Fluminense brasileño y, tras dos años sin encontrar equipo, pone fin a su carrera.

  • Tomáš Rosicky, El pequeño Mozart

Wolfgang Amadeus Mozart manejaba el piano con una calidad casi insultante, casi tanto como el buen hacer de Rosicky en su fútbol. Futbolista de talla mundial, vio su carrera truncada, en varias ocasiones, por sus lesiones. Aún así, Sparta de Praga, Borussia de Dortmund y Arsenal tuvieron el privilegio de ver brillar al checo. Tuvo la oportunidad de retirarse en el equipo de su vida, el que le vio crecer futbolísticamente y, por ello, merece mención especial.

  • Michael Carrick, Mazinger

Uno de los mejores centrocampistas del United. La agilidad con el balón, la capacidad organizativa y la fidelidad a los “Red Devils” hacen del inglés un jugador especial. Con una espectacular pegada desde la frontal y algo más alejado, deleitó a los de Ferguson con algunos goles de gran factura. 12 años ha pasado en Manchester, y no parece que su idilio vaya a terminar. Probablemente su retirada, no lo sea del todo ya que, seguirá ligado al club a final de temporada como colaborador de José Mourinho.

  • Andrea Pirlo, el maestro

Hay lecciones que te puede dar la vida, pero las de fútbol te las da Pirlo. Tempo, precisión, timing y elegancia. Es la definición perfecta de uno de los mejores jugadores de la historia de Italia. Una diestra que merece estar en los anales. Sin duda alguna, su carrera ha pasado por varias etapas, ha sido uno de los pocos que han vestido la camiseta de los grandes del país transalpino, Inter de Milán, Milan y Juventus de Turín contaron con de Flero entre sus filas. En su palmarés quedarán ligas, copas, Champions, Mundialito de Clubes, Copas Mundiales de la UEFA. Le faltará, por poner algún pero, una Eurocopa. Su retirada llegó en el New York City estadounidense.

  • Victor Valdés, el futbolista que odiaba su profesión

Don Víctor, un portero que marcó una época. Después de tener un conato de retirada del fútbol en la Masía, Valdés retornó al club que se lo daría todo. Tras dos años viendo los toros desde la barrera, en 2004 se hizo con la titularidad de la portería azulgrana. No la soltaría hasta una década más tarde. Salvaguardó su portería con una agilidad genial, un buen juego de pies y unas estiradas dignas de tan solo unos pocos.

Tuvo una difícil salida del club. Pero más aún fue su llegada a Manchester donde su relación con Van Gal fue peor. No jugó, lo relegó al equipo B, le quitó la taquilla de la ciudad deportiva… En el Standard de Lieja acabó su exitosa carrera. En su haber, siempre tendrá un Mundial, Eurocopa, Champions, Mundialito de Clubes… lo ganó todo, su única espinita, como la de cualquier crack, el Balón de Oro.

 

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