Islandia ha logrado con 331.000 habitantes lo que China no con 1.400 millones.

Los islandeses tienen la misma población que Alicante y superarán con 331.000 a Trinidad y Tobago (1,6) como país menos poblado en jugar un Mundial.


En Islandia viven días de gloria. El gol de Sigurdsson con el que la selección islandesa aseguró una plaza para el Mundial de Rusia 2018, sitúa de nuevo al país nórdico en la historia del fútbol. Sus 331.000 habitantes, los mismos que Alicante, suponen la población más pequeña de cuantas nunca antes jugaron un Mundial. Hasta ahora el récord pertenecía a Trinidad y Tobago, que estuvo en el Mundial de Alemania 2006 pese a sus escasos 1,6 millones de habitantes.

El éxito islandés, que ya hizo historia clasificándose para la última Eurocopa de 2016, en la que además fue protagonista eliminando a Inglaterra y cayendo ante la anfitriona Francia en cuartos, se asienta sobre una fenomenal generación de futbolistas nacidos entre el 88 y el 89. En su día ya cosecharon éxitos jugando la Euro Sub-21 de 2011, en Dinamarca. Los Gunnarsson, Bjarnasson, Sigurdsson, Gislason o Finnbogason han mejorado aquello alcanzando lo que parecía imposible para un país con tan poca población. Islandia es mundialista, como sus 331.000 habitantes.


LAS CLAVES DEL ÉXITO:

El fruto de años de trabajo

Pese a la sorpresa que ha generado la clasificación de Islandia para las fases finales de la Eurocopa de 2016 y para el Mundial de 2018 por primera vez en su historia, lo cierto es que estos hitos no han sido fruto de una serie de casualidades, ni tampoco producto sólo del esfuerzo épico de once jugadores. La clasificación de la selección islandesa es el resultado que llega tras años de una clara apuesta por la formación de entrenadores, la creación de academias y la construcción de estadios cubiertos.

Muy importante es el último elemento, pues aunque parezca anecdótico, muchos protagonistas de este triunfo islandés coinciden en remarcar los beneficios en el perfeccionamiento de la técnica y la táctica que ha supuesto poder entrenar en condiciones más o menos normales durante los meses que el país está cubierto por nieve. Islandia tenía desde hace algún tiempo todos los ingredientes para conseguir su propósito pero le faltaba el más importante y a la vez el más difícil de obtener, el talento. Cuando éste llegó con una generación de notables futbolistas, se construyó un equipo con todos los mimbres para cumplir con el reto: buenos jugadores, un equipo compacto, un cuerpo técnico liderado por la dupla Lars LagerbäckHeimir Hallgrímsson y un país que apoya especialmente todas aquellas causas que le pueden dar visibilidad y prestigio a nivel internacional.

Solidez y carácter

La base de este equipo está muy clara: extraordinaria solidez como grupo, gran solidaridad defensiva de todos sus jugadores y carácter competitivo que les permite no dejarse ir en fases del partido en las que sufren. Un aspecto clave para su clasificación para Rusia han sido los pocos goles que ha concedido en la fase de clasificación (7 en 10 partidos). Algo llamativo ya que a diferencia del centro del campo y la línea ofensiva donde hay jugadores de cierto renombre internacional, la línea defensiva es de un perfil más bajo.

Con el esquema de 4-4-2 todos los jugadores juegan un papel muy activo en el rol defensivo. Pero si hablamos de defender, apretar y bascular en el centro del campo, el capitán Aron Gunnarsson es el auténtico encargado de compactar el entramado islandés. Desempeña una labor brutal de destrucción y de ayudas en la medular. Además, de vez en cuando le sobran fuerzas para llegar y generar peligro con sus tiros a media distancia. Es un volante puramente defensivo pero con mucho criterio y técnica para aportar un poco más en la creación si el equipo lo necesita. Gunnarsson también tiene una gran potencia en el saque de banda que su selección explota a la perfección.

Excelente y ultra competitivo en el apartado defensivo, Islandia explota al máximo los limitados recursos que tiene cuando goza de la posesión. Una opción muy habitual es la de buscar con el balón largo a Kolbeinn Sigthórson. Un jugador corpulento muy incómodo para los centrales, es una auténtica mina para bajar balones, descargarlos hacia las bandas o simplemente para provocar segundas jugadas de las que sacar algo de provecho. Si Islandia consigue llegar al campo contrario con el balón en juego, el cuero va directamente al hombre más talentoso del plantel, la estrella del equipo Gylfi Thor Sigurdsson. El jugador del Everton es quien pone la magia, el que dispara, el que rompe líneas y el que asiste.

Estos serían los puntales en los que se sustenta la selección entrenada por Heimir Hallgrímsson, el pupilo de Lagerbäck.


El haber llegado hasta la fase final del Mundial de Rusia 2018, después de llegar a cuartos de final de la Eurocopa 2016 y caer ante la anfitriona, ya debería de ser un éxito, y lo más normal es que el camino de Islandia en el Mundial de 2018 acabe en la Fase de grupos. No obstante después de ver el papel de Islandia en la última euro, no se puede descartar su clasificación para los octavos de final, será un duro rival para Argentina, Croacia y Nigeria.

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