No fue necesario ser adivino para dilucidar el futuro. No hubo que acudir a ningún vidente, astrólogo, gitano, etc. James Rodríguez jugará en el Bayern Munich. 

La maldición del numero diez

Se va el último diez, corroborando la llamada “maldición” que condiciona a los jugadores que han portado el mítico número después de la partida de Luis Figo: Lass Diarra, Ozil, Robinho, Sneijder, quienes, ostentando el rotulo de estrellas, futuras promesas, cracks, fueron de más a menos hasta terminar abandonando la disciplina merengue. 

Sin embargo, la situación de James tiene elementos únicos que diferencian el resultado de los demás. Tal vez, la situación más parecida a la del cafetero fue de la del alemán Ozil, quien realizó temporadas a un buen nivel en el Real Madrid pero terminó siendo señalado por la prensa, un sector de la afición y tal vez un par de personas influyentes más, situación que decantó su transferencia al Arsenal inglés donde se ha debatido entre temporadas irregulares. 

James es distinto: cabe recordar que llegó con el rotulo de estrella después de hacer un Mundial 2014 memorable: goleador de la competición, llevando a su selección hasta la instancia de cuartos de final. En su primera temporada corroboró que los 80 millones de Euros que pagó la Casa Blanca al Mónaco fueron una mínima inversión para su descomunal nivel. 

Todo lo que logró en su primera temporada se fue al caño con el despido de Carlo Ancelotti y la contratación de Rafael Benítez. Esta historia es conocida por todos y aún más conocida es el periplo que causó la designación de Zinedine Zidane como entrenador del primer equipo. 

Cierto aire de melancolía rondaba hoy a algunos simpatizantes del Real Madrid, aquellos que saben que un talento como el del colombiano es difícil de encontrar. A partir de hoy, cada desavenencia con Zidane, cada polémica con Benítez serán una anécdota más. En los pies de James está la oportunidad de demostrar si sus acérrimos detractores están equivocados, si de una u otra forma, el Real Madrid lo extrañará. Si bien es cierto que Zidane ganó la Champions con una mínima aportación de James, también es importante considerar que el colombiano fue importante en el último tramo de La Liga, siendo una de las figuras del “Real Madrid B” y aportando, aun siendo uno de los jugadores con menos minutos en la plantilla, goles y asistencias claves para la consecución de este título.  

Revisando sus cifras con rigurosidad podemos encontrar que James jugó un total de 111 partidos, en los cuales realizó 41 asistencias y 36 goles. 

Sin embargo, mirando más de cerca, sus 111 partidos equivalen a un total de 7.124 minutos. Estos 7.124 minutos son iguales a jugar 79 partidos completos. Si sumamos sus goles y asistencias, tenemos que James Rodríguez participó en 77 goles. No sería entonces presuntuoso pensar que con mucha más participación, su influencia sería mayor sin mencionar que no es nada despreciable sus registros actuales, considerando las turbulencias de sus últimas dos temporadas. Los invitó a buscar un volante que en la cantidad de partidos que jugó James tenga registros similares. Ha de ser una tarea complicada. 

En cuanto a títulos, el Real Madrid no resiente la salida de James considerando la temporada exitosa que acaba de pasar y, como es justo decirlo, la administración que Zidane le ha dado a su plantilla. Puede ser que lo resienta a nivel de juego porque, aunque algunos quieran olvidar, es importante recordar que el Real Madrid no ha vuelto a ser el equipo vistoso que logró ensamblar Carlo Ancelotti. Zidane ha logrado un nivel de contundencia enorme, contando con un Cristiano Ronaldo superlativo (como siempre) pero, tuvo periodos extensos de mal juego donde la responsabilidad recayó en jugadores como James, Asensio e Isco.

!Buena suerte, James! Es posible que, con las vueltas que da el fútbol y la vida, el Bayern y el Real Madrid se encuentren y este en los pies de James el destino de la Casa Blanca (sucedió con Morata cuando jugó en la Juve). No tengan duda: si llega ese momento, el niño que alguna vez soñó con jugar en el mejor equipo de la historia sentirá dolor pero en su zurda de oro estará el silenciar a sus detractores, como lo ha hecho durante toda su carrera o, darle la razón a aquellos que dijeron que fue él quien desaprovecho la oportunidad. 

El último diez blanco dice adiós. 

David Carvajal Acuña