Artículo de; Ángel Herrera

Cuando apenas tenía quince años de edad, Paulo Dybala perdió a su papá y antes de que este falleciera, el jugador de la Juventus le prometió a su padre que haría todo lo posible por ser futbolista profesional y que le cumpliría el sueño de tener un hijo que fuese jugador profesional.

Con 15 años le prometí a mi papá que iba a ser jugador de fútbol. Su sueño era tener un hijo futbolista, no pudo Gustavo, mi hermano mayor, ni tampoco Mariano. Tenía que ser yo”. Argumenta el atacante argentino.
Tras el fallecimiento de su padre, Paulo se mudó de ciudad y se dedicó completamente a la práctica del fútbol, llevándolo a debutar con Instituto de Córdoba a los 17 años de edad, anotando en su primera temporada como profesional 17 goles en 40 partidos, catapultandolo al fútbol europeo de la mano del Palermo de Italia, equipo que sirvió de vitrina para que la Juventus se fijará en él y le fichara.
Cumpliendo así, su sueño de ser profesional y la promesa que le hizo a su padre. De hecho, antes de los partidos, Paulo le reza a su padre, puesto que es su cábala favorita antes de saltar al terreno de juego.