Artículo de; Francisco J. Carmona

Remontada para la Historia de los Mundiales

Corría el minuto 8 del primer tiempo cuando Ivanov, con un fuerte disparo desde fuera del área, tras rechace de un defensa, marcaba el primer gol del partido. La potente Unión Soviética, que había sido campeona de Europa dos años antes, se enfrentaba en la fase de grupos del Mundial de Chile de 1.962 a la “cenicienta”, Colombia. El estadio Carlos Dittborn de la ciudad de Arica sólo tenía ocupadas algo más de 8.000 localidades, eso sí,  de un público entusiasta, mayormente a favor de la selección sudamericana. Este primer gol fue un jarro de agua fría para los aficionados cafeteros que aún no se habían repuesto del tanto soviético cuando recibieron el segundo, obra de Chislenko, dos minutos después tras penetrar por medio de la defensa colombiana tras pared con Ivanov. Colombia saca de centro, pierde el balón en medio campo, la Unión Soviética contragolpea por banda derecha e Ivanov cruza el balón con un disparo potente y abajo que bate de nuevo al portero colombiano, que jugaba sin guantes, Efraín “Caimán” Sánchez y que hasta el momento sólo había intervenido para sacar el balón de las redes colombianas. El árbitro brasileño Joao Etzel Filho volvía a señalar el centro del campo. Los colombianos se frotaban los ojos. En apenas 11 minutos habían recibido tres goles, por lo que se mascaba una goleada histórica. La fortaleza física del equipo soviético estaba aplastando a Colombia que no sabía cómo contrarrestar los envites del contrario. El mítico meta de la CCCP Lev Yashin, apodado la Araña Negra, hasta el momento sólo había sido un espectador más, con entrada privilegiada, eso sí.

Caimán Sánchez Capitán

Los cafeteros se habían desmoronado, se habían disuelto como un azucarillo. Brazos en jarra, la mirada perdida, no daban explicación a lo que estaba ocurriendo.

Fue entonces cuando los colombianos templaron los nervios y empezaron a desplegar aquel mítico fútbol de toque que les había dado la clasificación para la Fase Final de Mundial. A los 21 minutos una elaborada jugada de toda la media cafetera hizo llegar el balón a González, que al borde del área metió un pase medido, al pie, para su compañero Aceros. Yashin sale a la desesperada, intentando cubrir con su enorme cuerpo todo el hueco posible de la portería, pero Aceros con un toque sutil, levanta la pelota por encima del arquero ruso y mete el balón por la escuadra para poner el 3-1 en el marcador.

La Unión Soviética era una de las selecciones favoritas para plantarse en la final y había barrido literalmente del campo a la, en aquel momento, débil Colombia. Las facilidades defensivas y la falta de concentración en los minutos iniciales del choque habían dejado fuera del partido prácticamente al equipo sudamericano.

En el descanso, el entrenador de Colombia, el argentino Adolfo Pedernera intentaba corregir los errores que habían condenado a su equipo a ir por debajo en el marcador. Se apeló al orgullo y a la patria y se cantó el himno nacional en el vestuario.

Así de motivados salieron los colombianos al segundo tiempo. Pero al poco de comenzar, cuando se llevaban apenas 9 minutos de esta segunda mitad, Ponedelnik hacía el 4-1 tras una gran incursión por la banda izquierda y tirar una pared con Ivanov (otra vez Ivanov). Marcó un buen gol cruzando por bajo el balón ante la salida del “Caimán” Sánchez. Otro mazazo. Parecía que esta vez el golpe sí había sido el definitivo.

Pero por eso mismo este juego, este deporte y ahora también, este negocio, es tan atractivo, porque se escapa de toda lógica. ¿Quién iba a decir que este partido no lo iba a acabar perdiendo Colombia por goleada? ¿Cómo se podía pensar en una remontada de los cafeteros viendo cómo se estaban desarrollando los acontecimientos? La URSS, con la vitola de favorito, campeona de Europa, con uno de los mejores porteros del mundo bajo su arco, que había ganado en la primera jornada a la Campeona Olímpica de Tokio 1.960 Yugoslavia, que iba ganando 4-1 a falta de media hora escasa para acabar el partido…  

La remontada comienza en un saque de esquina. El mediocampista Coll, jugador del América de Cali, saca el córner a media altura. El balón no lleva mucha fuerza, de hecho bota en el área chica sin que nadie remate o despeje. El bote envenena el balón que acaba en el fondo de la red mientras Yashin abronca a su defensa. Primer y único gol olímpico en una Fase Final de Mundial hasta el momento. El 4-2 espolea a los colombianos. El comentarista de Radio Caracol ve posible la remontada. Colombia arrincona a la poderosa selección soviética en su área. Son momentos de un maravilloso fútbol de los colombianos. Toque, pase, toque pase. Los defensas rusos se vuelven locos sin poder tocar la pelota. Son minutos de asedio a la meta defendida por la “Araña Negra”.

Una jugada que parte desde el centro del campo, en la que participa toda la delantera colombiana, acaba dentro del área en los pies de Antonio Rada. El delantero del Deportivo Pereira chuta y marca el 4-3. El estadio de viene abajo. La grada principal, repleta de público, estalla de alegría. Faltan apenas 25 minutos para que acabe el encuentro y los soviéticos son una muñeca rota en manos de Colombia.

Pero los ataques cafeteros no son materializados por sus delanteros. Las oportunidades y los minutos van pasando, hasta que, a falta de 4 minutos, consiguen el gol de empate. Rolando Serrano, el 10 cafetero, coge el balón en tres cuartos de campo, avanza regateando a los rivales que le van saliendo al paso, sigue avanzando, con fuerza, con poderío, sin que el balón se le despegue del pie, hasta que mete un pase en profundidad a Klinger. Yashin sale a la desesperada, falla en la salida y el delantero consigue superarlo. Un defensa se coloca bajo los palos… pero no consigue despejar el tiro de Klinger que marca el empate a 4.

“La máxima hazaña del deporte colombiano” reseñó el enviado especial de la Revista El Tiempo. “La victoria nuestra es un auténtico triunfo del fútbol sobre la fuerza bruta; y es victoria, pues en realidad no puede catalogarse de otra manera la actuación que nos hizo merecedores de un punto”, aseguró el periodista.

Pedernera, el entrenador argentino de Colombia declaró después del partido que: “Es la victoria del fútbol clásico, del fútbol de toda la vida, del fútbol bien jugado. Con pases constantes, cortos, largos, retención de pelota y malabarismo.  Es el triunfo del fútbol que nos dio el Río de la Plata y al que hay que salvar de todo eso que están tratando de inventar por ahí”.

Fue el triunfo del Fútbol. Fue el triunfo del juego que aman los aficionados. Fue el triunfo de una Colombia que dejó su sello para la Historia de los Mundiales.