A día de hoy, el equipo dirigido por el francés Reynald Pedros es considerado uno de los conjuntos más poderosos del mundo en cuanto al fútbol femenino. Este pasado 29 de abril, el Olympique de Lyon femenino consiguió clasificarse para la final de la Champions después de eliminar por un global de 1-0 al Manchester City. Esta final, además de suponer la tercera consecutiva para las jugadoras del equipo galo, conlleva la posibilidad de conseguir el máximo trofeo a nivel europeo también por tercera vez en tres años. Asimismo, podrían completar su “manita” de Champions particular, ya que actualmente cuentan con cuatro en sus vitrinas.

No es casualidad el rendimiento que están llevando a cabo las jugadoras del Lyon en Europa, puesto que en la liga francesa están consiguiendo unos números impresionantes y al alcance de muy pocos equipos. Tras 18 jornadas de liga, el conjunto francés no tan solo continua invicto, sino que no conoce ningún resultado que no sea la victoria.  

18 victorias en 18 partidos con un balance de 88 goles a favor y 4 en contra. Unos registros bárbaros que confirman el inmenso nivel al que se encuentran las jugadoras y que hacen inapelable su liderato. También cabe destacar, que el coronarse como campeonas de la liga francesa este año, supondría obtener el título nacional por doceava vez de forma consecutiva. Más de una década reinando en Francia.

Un equipo ganador como este necesita de jugadoras que estén al nivel del mismo, y por ello, el equipo de Lyon está muy bien reforzado en todas sus líneas. Para empezar, dispone en su posición más avanzada, una dupla letal formada por la noruega Ada Hegerberg y la francesa Eugénie Le Sommer, que han anotado 38 y 17 goles respectivamente en lo que llevamos de temporada.

Para que la delantera funcione, esta debe estar acompañada por jugadoras que distribuyan el juego desde el centro del campo. Aquí tiene un papel fundamental la alemana de origen húngaro Dzsenifer Marozsán, que junto a Amel Majri lideran el equipo con su calidad técnica, complementándola con su llegada al área rival desde segunda línea.

A esta capacidad goleadora y generadora de fútbol, se suma su contundencia en el aspecto defensivo. El Lyon cuenta con una pareja de centrales capaz de anular cualquier delantera. Griedge Mbock y Wendie Renard, gracias a su poderío físico y a la salida de balón que tienen, se han convertido en un muro casi inexpugnable para las zagas rivales.

Y para acabar la radiografía del Lyon, si por casualidad un equipo hubiera sido capaz de zafarse de la defensa, todavía quedaría bajo los palos Sarah Bouhaddi. Quien dio la temporada pasada la Champions a su equipo desde los once metros, es de las mejores porteras gracias a sus reflejos bajo palos, añadiendo su magnífico juego de pies, por lo que ayuda al equipo francés a dominar el esférico desde el inicio del campo.  

El monopolio del equipo galo a nivel nacional como internacional no parece tener un final. Aun así, el Wolfsburgo todavía puede hacer que este reinado europeo acabé este 24 de mayo en Ucrania, en el Estadio Dínamo Valeriy Lobanovskiy, donde se disputará la final.

El equipo alemán cuenta con dos motivaciones para hacerse fuerte ante las vigentes campeonas. Por un lado, se encuentran liderando la Bundesliga Femenina tras tan solo haber concedido una derrota y un empate en las 16 jornadas disputadas. Por lo tanto, también están en un muy buen estado de forma. Por otro lado, el aliciente que hace todavía más emocionante esta final y que hará al Lyon no confiarse, es la sed de venganza con las que las jugadoras del Wolfsburgo saltarán al terreno de juego. El equipo alemán perdió la final de la Champions de 2016 contra el Lyon, resolviendo el encuentro en la tanda de penaltis. Es doloroso perder una final, pero más aún cuando se produce desde los once metros. Por esta razón, las jugadoras del Lyon deben ser conscientes de que el Wolfsburgo tirara de orgullo para imponerse a su dictadura europea, además de que saben que, si ya fueron capaces de hacerlo una vez, por qué no una segunda.

En este aspecto se encuentra también el estimulante del Olympique de Lyon, ya que tiene una “espina clavada” de la cual el equipo alemán es el responsable. Tras haberse hecho en 2011 y 2012 con la Champions, podía coronarse por tercera vez consecutiva en 2013, pero el Wolfsburgo las detuvo, venciendo 1-0 en la final disputada en Stamford Bridge.  

Nos espera una final muy emocionante, en la cual se confrontarán dos destinos. Desde Francia, hacer historia logrando tres Champions consecutivas, y a su vez, ser el equipo con más Copas de Europa. Desde Alemania, volver a destronar un reinado el cual no quiere renunciar a su corona.

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