El Panionios FC se trata del equipo más antiguo de Grecia, fundado en 1890. Aunque actualmente y desde hace ya décadas tiene su sede en Atenas, su origen lo tenemos que encontrar en Esmirna, en lo que hoy en día es Turquía.


Cuando hablamos del convulso siglo XX, no podemos evitar pensar en los grandes conflictos bélicos que tuvieron en vilo al mundo. Véase la Gran Guerra, la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Fría como puntos de referencia, de los que cuelgan mil y un acontecimientos que todos conocemos: las trincheras del Somme, el Holocausto en Auschwitz, las bombas en Hiroshima y Nagasaki, Vietnam, la caída del muro… Hechos históricos que marcaron el devenir de la humanidad.  

No obstante, sería ingenuo obviar que estas importantes efemérides también se reprodujeron, de un modo más doméstico, en diversos de los países afectados. De la misma forma que en España es complicado olvidar todo lo que supuso la Guerra Civil, como en  Belfast aún son presentes los “troubles” en cada mural de la ciudad, igual que nadie en Hungría olvida la revolución de 1956, tampoco en Grecia nadie olvida la guerra contra Turquía en el primer cuarto de siglo.

Escudo del Panionios GSS.

Sucedió tras la Primera Guerra Mundial. La Triple Entente derrotó a las potencias del eje, y al imperio otomano. Como consecuencia, éste entró en un proceso de desmembramiento, que iba desde el Próximo Oriente hasta el Cáucaso. El Reino de Grecia, que se había alineado con la Entente en la parte final del conflicto, fue uno de los grandes beneficiados, ya que el hundimiento otomano le permitió recuperar territorios históricamente poblados por griegos, territorios que tras la caída de Constantinopla y del Imperio Bizantino habían quedado lejos del poder de Atenas. El tratado de Sevres, firmado tras el armisticio de 1918, otorgaba a Grecia territorios de la península de Anatolia, en Asia Menor, incluida la ciudad de Esmirna.

Sin embargo, este tratado nunca entró en vigor. El General Atatürk, líder del ejército, se resistió a la pérdida de territorios tan numerosos y estratégicos para el incipiente estado de Turquía. Así pues, se dio paso a la Guerra Greco-Turca en Asia Menor, la cual duró entre 1919 y 1922, con victoria final para los ejércitos de Atatürk. El Tratado de Sevres fue substituido por el Tratado de Lausana, que volvía a dividir el antiguo Imperio Otomano, pero esta vez con la totalidad de Anatolia bajo control turco.

De esta forma, Esmirna y los centenares de miles de griegos que habitaban el Asia Menor, volvieron a perder el amparo del gobierno griego. Como reacción a la reciente guerra, el gobierno turco empezó una campaña de limpieza étnica que atacaba directamente a las armenios y helenos. El punto culminante fue el incendio de Esmirna de 1922, cuatro días después de que las tropas turcas retomaran el control de la ciudad, que destruyó en su totalidad los barrios griego y armenio de la ciudad, así como el puerto, forzando a la población a abandonar la ciudad.

Con tal de poner fin a esta situación, en enero de 1923 los gobiernos de Turquía y Grecia firmaron un acuerdo a través del cual se procedía a un intercambio de población. Casi un millón de griegos abandonaron Asia Menor (la mayor parte procedente de Esmirna) para reasentarse en Grecia, muchos de ellos en las zonas de Atenas y Tesalónica. Por su parte, alrededor de 300.000 turcos regresaron a su país para ocupar las zonas que los cristianos ortodoxos habían dejado despobladas.

 

Estadio de Nea Esmirna.

Es aquí donde el Panionios entra en escena. Fundado en 1890, cuando Esmirna todavía pertenecía al Imperio Otomano, en el seno de la población griega como un club cultural multidisciplinar. A nadie se le escapa el claro componente helénico que destaca su nombre: Pan-ionios. Ionia o Jonia se trata precisamente de la zona geográfica comprendida en la parte oeste de la península de Anatolia, donde encontramos la ciudad de Esmirna.

Tras los acontecimientos de 1922, también el equipo se trasladó a Atenas, reflotando la actividad del equipo en el nuevo suburbio de Nueva Esmirna. Más claro imposible.

Considerado uno de los equipos históricos de la liga griega, siempre ha vivido a la sombra de sus vecinos, el Panathinaikos ateniense y el Olympiacos de El Pireo. Pese a nunca alzarse con la Liga, sí ha ganado la copa en dos ocasiones. Además, ha visto a notables jugadores vestir su camiseta, tales como los uruguayos Fabián Estoyanoff y “El Chino” Recoba, o los griegos Giannis Maniatis o Takis Fyssas, el cual se alzó con la Eurocopa de 2004 en Lisboa.

Apodados las Panteras, los colores del equipo son el rojo y el azul, que según la leyenda, representan la sangre de los griegos asesinados en Esmirna y el color nacional de Grecia. Hoy en día, en los alrededores del estadio de Nueva Esmirna no se respira tensión. Más bien, la tranquilidad mediterránea del humilde distrito de una gran ciudad. Alejados de la Acrópolis y de los grupos ingentes de turistas que merodean por el centro de Atenas. No obstante, la sede del gobierno municipal en el distrito luce unas pinturas en las que se detalla la historia del pueblo griego en Esmirna: su colonización en los tiempos de Carlo Magno, su vida en tranquilidad, el gran incendio turco que los expulsó y la relocalización en suelo griego.

El Panionios GSS es uno más de los símbolos de un pueblo que no olvida que su “casa” se encuentra al otro lado del mar Egeo.