A principios del año 2015, el futbolista del Málaga, Adalberto Peñaranda recibió un disparo que casi le hace abandonar la práctica del fútbol. Cuando Peñaranda aún era juvenil estaba en el punto de mira de muchos clubes europeos, pero un 18 de abril de 2015 casi se tuerce su carrera de por vida. El futbolista salió de fiesta en una de las zonas más adineradas de Caracas. Una discusión de un compañero suyo con otro invitado a dicha fiesta acabó con un tiroteo. Peñaranda y su compañero corrieron hasta el coche donde estaba otro amigo esperando para ir directos  al hospital. Adalberto tardó 4 meses en recuperarse tras el balazo recibido, su compañero fue operado, afortunadamente también se recuperóEl propio jugador lo desvelaba en una entrevista al llegar a España.

“Gracias a Dios la bala entró en el muslo y salió sin tocar nada más que músculo. Me recuperé en pocas semanas. Salíamos de una fiesta en Caracas y empezaron los disparos. A mi compañero de equipo le dieron en las costillas pero por suerte se pudo recuperar también. Me di cuenta de que el disparo fue a pocos centímetros de la rodilla y gracias a Dios no dejó secuelas. Fíjese que pudo ser el fin de mi carrera o algo mucho peor.”

 

 

Este hecho ocurrió cuando militaba en el Deportivo La Guaira en Venezuela, afortunadamente se recuperó y pudo fichar por el Granada CF para empezar su periplo en Europa. El futbolista con tan solo 20 años ha jugado en varios equipos europeos: Udinese, Granada, Watford y ahora en el conjunto malagueño. 

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