El “Gazza”, ha pasado una década después de su retirada de reinar en la medular de la selección inglesa, a reinar en el infierno.

Paul Gascoigne, fue considerado como mejor centrocampista inglés en la década de los 90. Años en los que vivió su máximo apogeo como futbolista, liderando a la selección de Inglaterra.

Gascoigne o el “Gazza”, fue un muchacho de los del fútbol de baja escuela, de esos futbolistas que se crían y se curten en la calle. Con balones de cuero gastado y arrastradas sobre el asfalto.                    

Es el menor de cuatro hermanos, de familia de clase humilde y trabajadora. Era ese niño que se pasaba la vida en la calle jugando a la pelota.

Gazza pronto llamó la atención de los ojeadores escolares del Reino Unido. A los 13 años, ya firmó su primer contrato con el Newcastle United para formar parte de su equipo juvenil.

Al mismo tiempo que su carrera empezaba a despuntar, a pesar de su temprana edad, también lo hacía su faceta más problemática. Sus problemas con la justicia empezaron cuando apenas era un adolescente. Época donde empezó con pequeños robos.

Siempre fue un jugador problemático, problemas que vinieron marcados por la muerte de su padre y la de un amigo. Muerte de la que Gascoigne fue testigo y de la que nunca se repuso.

A pesar de su carácter díscolo, sus problemas y actitudes de rebeldía, su carrera seguía imparable. Capitaneando al Newcastle juvenil, logrando conquistar la copa FA de juveniles con dos goles suyos en la final. Tan brillante fue su actuación en esta temporada 84/85, que  Jack Charrtlon, preparador del primer equipo, lo convocó para un partido contra el Sunderland de la premier. Aunque no debutó con el primer equipo hasta el trece de Abril del 1985.

El Gazza, jugó en el Newcastle hasta el año 1988. Siendo nombrado, mejor jugador en edad juvenil del fútbol inglés ese mismo año.

Su fama y proyección como futbolista, iba en aumento, pero de la mano también iba aumentando su fama de problemático.

A pesar de eso, seguía siendo objeto de deseo de los más importantes clubs ingleses, que se interesaban cada día por sus servicios.

Aunque el Manchester de Sir Alex Ferguson, intentó hacerse con sus servicios, fue el Tottenham el que logró ficharle.

El destino quiso que Paul debutara con la camiseta de los Hotspurs contra su antiguo equipo, firmando una brillante actuación.

Vivió grandes tardes vestido con la camiseta del Tottenham, dejando marca y calidad en sus regates, en su conducción de balón y en su gran capacidad defensiva. Porque si algo le caracterizó siempre, fueron sus duras entradas.

Gascoigne sufrió una grave lesión de rodilla a finales de la temporada 91/92, rompiéndose el ligamento cruzado de su pierna derecha. Aunque eso no le impidió fichar por la Lazio en el 1992. Fichaje que al club romano le costó la friolera de cinco millones y medio de libras.

Desde su llegada a la capital italiana, destacó más por su vida extradeportiva que por lo que demostró sobre el césped.

Paul ya empezaba a ser más conocido por todos los líos que tenía en la noche italiana, que por sus destellos de calidad. Los encontronazos con el cuerpo técnico se convirtieron en una constante. Por lo que decidieron traspasarlo en la temporada 94.

Su destino fue Escocia, el Glasgow Rangers. Gazza rápidamente se ganó a la afición con su mal comportamiento, tanto dentro, como fuera del campo. De hecho, será recordado por su celebración ante el eterno rival, el Celtic. Donde Gazza, simuló estar tocando una flauta como se hacía en las marchas protestantes anticatólicas. Recordar que si algo divide al fútbol escocés y llena de combate las calles de Glasgow en cada derbi de la “Old Firm”, es la religión. Por esta celebración estuvo amenazado de muerte por la afición del Celtic.

Celebraciones polémicas aparte. Paul, destacó por su buen juego. Anotando treinta goles en tres temporadas como Rangers y jugando setenta y seis partidos. Ganando una copa de Escocia y una copa de la liga. En Escocia volvió a ser feliz en el campo, se volvió a sentir querido. También es cierto que el nivel del fútbol escocés nada tiene que ver con el nivel de lugares como Inglaterra o Italia.

Pero su carácter le acabó jugando una mala pasada de nuevo y fue despedido por indisciplina.

Tal fue su rencuentro con el buen juego, que volvió a ser convocado por la selección para la eurocopa del 96. Torneo, que se celebró en tierras inglesas. Donde llego a ser nombrado dentro del equipo ideal del torneo.

A partir de aquí, vino su declive definitivo como futbolista y su bajada a los infiernos en lo personal.

 

 

Pasó por varios equipos en los últimos años de su carrera. Primero fue el “Boro”, cuando abandono Glasgow. Pero su etapa allí, quedó empañada por sus problemas personales. Después estuvo dos años en el Everton, pero pasó por el club sin pena ni gloria, debido ya a su mal estado de forma.

En el 2002, después de jugar en el Burnley, con el que no consiguió el ascenso, puso tierra de por medio y se fue a USA a tratarse de sus graves problemas con el alcohol. De los que evidentemente no consiguió rehabilitarse.

En el año 2004 puso fin a su carrera. Después, de una breve etapa por China como entrenador, jugador, entrenador-jugador….

Desde su retirada, su situación personal ha ido en picado de forma asombrosa, al mismo tiempo que sus adiciones van en aumento. A sus problemas con el alcohol hay que sumarles su adicción a la cocaína.

Si como futbolista deja un amplio curriculum, en cuanto a problemas con la justicia, el alcohol y las drogas no se queda atrás.

En 2005 fue detenido por agredir a un fotógrafo, al igual que en 2008, donde también fue detenido e ingresado contra su voluntad según marca la ley de salud mental de Inglaterra.

En 2013, protagonizó un sonoro escándalo al aparecer en un acto benéfico con síntomas de embriaguez.

En los últimos años, se ha llegado a decir de él, que vive en la absoluta pobreza, y las imágenes que nos llegan, son terroríficas. Si en unas su estado es preocupante, en la siguiente pasa a ser alarmarte.

Primero decir que los que le hemos visto jugar, los que hemos disfrutado su lado más jocoso o sarcástico y los que hemos temblado con sus terroríficas entradas, nos llena de tristeza verle así. Sobre todo porque se trata de un pobre diablo, de un juguete roto. Al igual, que muchos otros que hubo y habrá, que un día de la noche a la mañana, sin estar preparado para ello, se encontró con todo, cuando nunca tuvo nada. Fama que le llegó con tan solo trece años, en plena niñez, sumada a graves problemas sociales en su entorno, una escasa formación y una difícil adolescencia. Todo ello, sumado a unos malos consejeros, lo han llevado a ser el rey del infierno y no el de los terrenos de juego.

Su caso no es el único. En España, todos tenemos el recuerdo de Luis Alberto, y en nuestra cabeza, sabemos que Gazza no será el último.

Pero para los que disfrutamos de este mediocentro que deslumbró Europa en los noventa. Nos alegra saber, que su lucha por salir de los infiernos de las drogas, nunca ha cesado. De echo, este 2018 y con una imagen mucho más cuidada y saludable, el Gazza, ha debutado en las redes sociales. En concreto en Instagram, usando el hashtag #Gazzasback

 

 

Rubén Barreiro @rbarreirofutbol

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