Es una realidad que en el mundo actual la tecnología está estableciéndose en nuestras vidas de una manera que pocos hubieran imaginado. Tabletas, ordenadores portátiles o móviles se han convertido a día de hoy en órganos externos de los humanos. No nos sorprende que nuestra actividad cotidiana esté planificada o incluso controlada por un aparato electrónico. Utilizamos la tecnología como un soporte diseñado para ayudar, corregir errores o prevenir que cometamos uno. Entonces, si en nuestras vidas está tan normalizado, ¿por qué se considera incluso como una traición al fútbol el establecer mecanismos como el VAR que pretenden favorecerlo?


La próxima temporada las grandes ligas europeas, incluida la española, establecerán en los terrenos de juego el sistema VAR – videoarbitraje- como método para ayudar a los árbitros durante los encuentros. A dicha renovación, sobretodo en nuestro país, no han tardado en saltar alarmados miles de aficionados calificando este cambio como algo que acabará con la esencia de este deporte.

Para dicho argumento, hemos de entender que la esencia del fútbol se basa en goles fantasma, dudas en jugadas como fueras de juego, saques de banda o penaltis no o mal señalados. Es decir, entienden como un valor innato que debe tener este deporte la fortuna de que el colegiado esté más o menos acertado en la toma de decisiones. Y esto realmente no debe ser así. La esencia del fútbol, afortunadamente, va mucho más allá de la incertidumbre y la polémica. Aquello que nos debe hacer vibrar durante un partido son sus goles, los regates, las atajadas de los cancerberos, los tackles de las defensas, etc.

Como último precedente que muestra la incuestionable necesidad del VAR, encontramos nada más ni nada menos que el pasado “Clásico”. El partido más visto del planeta, aquel que reúne a los dos mejores equipos del mundo. Pese a estos ingredientes, que prometían un magnífico plato, este quedó “manchado” por las decisiones arbitrales. “Manchado” en el sentido de que lamentablemente se equivocaron en distintas decisiones, propiciando que grandes acciones que se desarrollaron en el partido quedasen en un segundo plano. Los árbitros también son humanos y por tanto pueden equivocarse. Lo que hace grave a este suceso no es lo que decidió pitar o no el árbitro, sino que, si no fuéramos tan reacios a lo nuevo, el videoarbitraje podría haber evitado lo sucedido.

El VAR en España se incorporará como consecuencia de graves errores arbitrales que se han producido durante las últimas temporadas. Estos fallos han llegado a ser catalogados como “escandalosos”,  provocando que muchos  aficionados hayan “abierto los ojos”, y sobretodo más, cuando han perjudicado a su equipo. Hemos tenido que esperar a que los árbitros cometieran errores graves para establecer una ayuda a los mismos. No se instalará el videoarbitraje porque supone un avance y una clara mejora a la hora de llevar a cabo el trabajo del colegiado. Se instalará porque hemos sufrido las consecuencias de no usarlo. La gente que hasta que no se cae de la bicicleta no utiliza casco sería una analogía bastante cercana a lo que ha sucedido aquí en España.

Como argumentos en contra de la instalación del VAR, se encuentra el engorroso uso que a día de hoy supone la utilización del mismo. Incluso la leyenda italiana, Gianluigi Buffon, criticó el sistema, asegurando que la solución era darle más confianza al árbitro en las decisiones que toma sobre el césped. Esta confianza de la que habla Buffon no se percibió cuando acabó expulsado en el Bernabéu debido a las protestas que increpó sobre el colegiado. Volvemos a la tesis de antes, hasta que tú no eres el perjudicado, que todo continúe igual.

Hay que ser conscientes que cuando se instale el VAR continuarán las quejas, o bien porque ralentiza el encuentro o incluso porque pese a que el árbitro compruebe la jugada desde el vídeo, este acabe equivocándose. Es un sistema nuevo y por lo tanto hasta su uso óptimo deberemos esperar un tiempo. No podemos pretender que de un día para otro el VAR funcione perfectamente y solucione todas las decisiones en un breve espacio de tiempo. Seguramente, como ya hemos visto en lugares donde si se utiliza el videoarbitraje, al principio costará adaptarse a su uso por la falta de práctica. Pero esto es totalmente comprensible y, por tanto, no debe impacientarnos y hacernos rechazar el VAR.

Además, no podemos obviar que el considerado deporte rey continúa viviendo en la “prehistoria” comparado con otras disciplinas tales como el baloncesto o el tenis. Estas últimas, no gozan del uso de la tecnología de forma reciente, sino que llevan conviviendo con herramientas que ayudan a la correcta práctica de las mismas desde hace años. Estos ejemplos hacen todavía más grave que el fútbol no haya conseguido evolucionar o al menos estar al mismo nivel que otros deportes, sobretodo teniendo en cuenta la época en la cual nos encontramos.

Afortunadamente, la próxima campaña supondrá un paso de gigante para el fútbol. Tenemos la esperanza de ver como aquello que sí es fútbol, aquello que tiene que ver con el esférico, se sobrepone a la polémica y a los debates que no hacen más que dañar este excelso deporte.

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